Fundación Argentina para la Poesía

QUIROGA, SUSANA
ABRÍ LOS BRAZOS
abrí los brazos
alcé mi rostro al cielo
dejé que el agua cayera sobre mi cuerpo
y
hechicera
al fin
realicé el conjuro
provoqué el incendio
ACOSAS
acosas
mi fuego
aves
te comerán las entrañas
Prometeo
AHORA...
Ahora / es momento / de repetir / aprendiendo,
aquel rosario /de sueños / y recuerdos...
Néstor Groppa

Voy buscando en cada gesto
vestigios de la pena
de esa pena que yo siento
y cuando la encuentro
cómo me duele la pena
la pena del hombre que siente.



por fin
el calor entibia mis huesos
derriba los muros del Silencio
y encuentro al hombre de mi tiempo
para que nos quememos
en el mismo fuego.


cuando hago el amor
tengo los ojos cerrados
no quiero que se escape
la caricia
primigenia

atrapo
el instante
que estalla
en el fuego.



mis manos alfareras
suavizan el cántaro vacío
que gira y gira...
se puebla de presencias
rescata los olvidos

mis manos impregnadas
con la arcilla
de la vida.
De Salvajes luces inquietas sombras, 1994
APAGARÉ MI SED
apagaré mi sed
con la sal
de tu piel
De Arcilla de mujer, 2000
CALLES
Las calles de Buenos Aires
se otoñan
de brisa y de hojas
y yo camino por las veredas
anónima
queriendo rescatar
verjas zaguanes y portones
memoriosos
de otras épocas
Los angelitos de las torres
me guiñan versos y recuerdos
y me piden que recoja el aroma
de la ciudad ventosa
las voces de los cafés antiguos
donde se entretejen tantas historias
de gauchos y compadritos
de tangos y milongas
y yo camino arremolinada
de brisa y de hojas
de presencias y ausencias
por las calles otoñales
de la ciudad ventosa
tan distinta de la mía
enhebrada entre cerros
ésta
tan abierta al crepúsculo
la mía
tan serena
de calles conocidas
con raíces que me atan
a la tierra
CAMPANAS ME TAÑEN
campanas me tañen
me llaman
/gestos de infancia/
sí, soy yo
mariposa lejana
sí, la misma
con años crecidos
nostalgia de estrellas
talán-tan
susurran mi nombre
mis sueños
ovillos de rondas
colgados del viento
soy aquella
la amada la impía
soy ésta
retoño de tiempo
sedienta de albores talán tan
ya callan
/se oyen adioses/
talán-tan
desde alguna torre
convocan a un rezo
desde alguna campiña
una Voz
me llueve
CUANDO EL CIELO
cuando el cielo
sangrante
me hiere
un ángel
lame
mi corazón
EL DIÁLOGO...
El diálogo con la ausencia / es el único diálogo
que va más allá de uno mismo.
Roberto Juarroz

Este espacio
construido
en salvajes luces
en inquietas sombras
reservado está
para los que llevan
un poco de mis sueños
un mucho de mi sangre
los que supieron de mi lucha
los que me extendieron la sonrisa.
Hablo de mis hijos
se los lego
que lo tomen
si les sirve
que lo soplen al vacío
si los encadena.

Cuando engendré sus nombres
los puse en el curso
del río que fluye
inagotable

para las salvajes luces
para las inquietas sombras.



yo me digo
que la casa no está sola
solamente silenciosa
recogida como iglesia
convocada por recuerdos.
No está sola.
A cada paso
voces
que aparecen cada tanto
tantos que poco a poco
se van espaciando.
Y yo me hablo
y le hablo
y la casa sabe
que la Ausencia nos habita
y el husmeo de mi perro
la delata
la rastrea
la ahuyenta
y me persigue
y me acompaña
y me ofrece
su mansedumbre tibia
para la desnudez
de mis pies.
ELLA LLORA
ella llora
bajo la ducha
disimula la pena
con el agua
desamparo
lirios muertos
cercada desnudez
la mujer camina apretando palomas contra el pecho
los ojos se le vuelan
de pronto
en medio de la tarde
abre los brazos
la ausencia
le envuelve el corazón
EPÍLOGO
errante y desvelada
la mujer se afana
desentierra el cauce
de la memoria
encuentra en las orillas
una voz sonámbula
que se embriaga
entre las ramas
ensimismada
quiere recordarse
en la calle de naranjos
una muchacha apalomada
escucha la copla
que roza la luz de la mañana
ensoñecida
esconde la cara
entre las manos turbadas
allí estabas
De Una, 2005
ESA MUCHACHA
Esa muchacha
te enamoraba
tenía
brillo en la mirada
tibieza en la piel
murmullo
en las olas de su voz
en sus manos
resplandor de amanecer
De Verano intenso, 2006
ESTE ESPACIO
Este espacio
construido
en salvajes luces
en inquietas sombras
reservado está
para los que llevan
un poco de mis sueños
un mucho de mi sangre
los que supieron de mi lucha
los que me extendieron la sonrisa.
Hablo de mis hijos
se los lego
que lo tomen
si les sirve
que lo soplen al vacío
si los encadena.
Cuando engendré sus nombres
los puse en el curso del río que fluye
inagotable
para las salvajes luces
para las inquietas sombras.
yo me digo
que la casa no está sola
solamente silenciosa
recogida como iglesia
convocada por recuerdos.
No está sola.
A cada paso
voces
que aparecen cada tanto
tantos que poco a poco
se van espaciando.
Y yo me hablo
y le hablo
y la casa sabe
que la Ausencia nos habita
y el husmeo de mi perro
la delata
la rastrea
la ahuyenta
y me persigue
y me acompaña
y me ofrece
su mansedumbre tibia
para la desnudez
de mis pies.
LA BLANCURA
la blancura
te quema los ojos
te hiere la piel
hombre de sal
pico y pala
canjean soledad
no te sirve
para perdurar
LA ERRANTE
Esa mujer se parecía a la palabra nunca, / desde la nuca le subía un encanto
particular / una especie de olvido donde guardar los ojos...
Juan Gelman
El alma extraviada se desnuda
en este amanecer de pájaros
baila
entre las sombras
que mendigan
quién sino yo culpable-analfabeta-impía
llorará
la tremenda ignorancia
que se extravíen
mis manos extendidas
que se vuele
la mirada
LA QUE ANTES ERA
Nada no queda nada / Tú que me escuchas
¿Todavía reconoces a la que fui?
Gloria Gervitz
En sillita de oro
me recorro
y encuentro
a la niña
fascinada
que yo era
tilín campana
detrás de la piedra
saltan
las naranjas
tilín campana
voces blancas
niña sin memoria busca
el nido entre las ramas
el canto que la hechiza
el del zorzal acaso
secreto silbo
que el padre imitaba
armonioso
con la boca
entre las manos
cálidas
LA VULNERABLE
Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi /
vida, déjate enlazar de fuego, de silencio, ingenuo,
de piedras verdes en la casa de la noche, / déjate caer y doler, mi vida.
Alejandra Pizarnik
Las hojas crujientes
del otoño
se deshacen en música de cello
la mujer avanza
mariposa al aire
desbordada
de Bach
MARIPOSAS
En este tiempo
persigo mariposas
con mis manos
de colores.

Mis palabras
—mariposas fugaces, redondas—
vuelan de mi boca.
A veces anidan en las aulas.
También llenan mi casa.
Paredes amasadas
gota a gota
con mis manos
de colores
aladas.
Otras veces
se me van de las manos
—mariposas lejanas-
Y es preciso tomarlas.
Y es preciso dejarlas
que se pierdan
en el aire
en la tierra
en el agua.
Y me voy quedando
fina y lánguida.
Y no sé en qué instante
otra vez soy
vuelo de pájaro
verde tiempo
alas que danzan
cuna tibia
regazo claro.
Un día, ¿dónde está esa fecha?
yo seré mariposa
de colores
perseguida
por algunas manos

lejana.
De Mariposas, 1988
ME DUELE
me duele
el violín de la palabra
que indaga
en el fondo de mis huesos
sólo encuentra
una melodía
inconclusa
MI PIEL
mi piel
se desprende de las horas
subversiva
me lastima
mata el tono de la voz
que me nombra deja mi carne
desnuda
para la avidez
de los pájaros
MI SOLEDAD...
Mi soledad tiene una grieta
dulce
límpida como manantial
que se hace cascada
espumosa
libre.

Yo te hablo
cuando los pájaros
despiertan la mañana
y el rocío
humedece las plantas
cuando contemplo
el estallido del verano
el juego de mi perro
que husmea
los rumores de la tarde
y a la noche
cuando el Silencio
insaciable
se apodera del instante
me habitas
me cobijas
me cantas.

Yo te digo soledad,
calla.
Aliméntate del aire
del conjuro de las horas
hilvanadas
en la nostalgia.
No me invadas.

Me caminas en la piel
adormecida
me fustigas en la sangre
alborotada.
De Poemas de la soledad, 1994
MIS MANOS ALFARERAS
mis manos alfareras
suavizan el cántaro vacío
que gira y gira...
se puebla de presencias rescata los olvidos
mis manos impregnadas
con la arcilla
de la vida.
De Salvajes luces inquietas sombras, 1994
POR FIN
por fin
el calor entibia mis huesos
derriba los muros del Silencio
y encuentro al hombre de mi tiempo
para que nos quememos
en el mismo fuego.
cuando hago el amor
tengo los ojos cerrados
no quiero que se escape
la caricia
primigenia
atrapo
el instante
que estalla
en el fuego.
SAN SALVADOR YO SOY TU LUNA
La ciudad me late
se desteje
en el pulso de mi cuerpo
San Salvador yo soy tu luna
que te mira y gira
arrobada
por tus ángeles
nostalgiosa
me tiendo entre tus cerros
devanando tiempo
mi alma canta
el verde azul
de tus santuarios
indecisa
camino por tus calles
debajo de los naranjales
y encuentro
a la mujer-niña
aromada de azahares
TE BUSCABA
te buscaba
al atardecer
cuando los pájaros regresan
mi mirada perdida
en el invisible
de la nada
a veces
encontraba tu ojos
en ellos una quimera
en realidad
no te buscaba
/pretexto del hechizo/
me buscaba
me estoy buscando
TIEMPO DE JUEGOS DE COLEGIO
tiempo de juegos de colegio
/delantales blancos/
volvía a la casa
y allí estabas madre
con tus manos tibias
remansada de sabores
aromada de sonrisas
y allí estabas padre
con tu alegría
y a la tarde
después de los deberes
las veredas nos recibían
vestidos limpios azul cielo
azahares en el pelo
y
el silbato del tren de carga
inacabado
intenso
TU PIEL
tu piel
desbordada de silencios
se sacia
y
me murmura
VARÓN
Varón
me necesitas
incesante
buscas
la parte de tu cuerpo
que te fuera arrebatada
para mí
como Eva
camino senderos
como Eva
enhebro palabras
tejo fuegos
VOY BUSCANDO EN CADA GESTO
Voy buscando en cada gesto
vestigios de la pena
de esa pena que yo siento
y cuando la encuentro
cómo me duele la pena
la pena del hombre que siente.
YO ME DIGO
yo me digo
que la casa no está sola
solamente silenciosa
recogida como iglesia
convocada por recuerdos.
No está sola.
A cada paso
voces
que aparecen cada tanto
tantos que poco a poco
se van espaciando.
Y yo me hablo
y le hablo
y la casa sabe
que la Ausencia nos habita
y el husmeo de mi perro
la delata
la rastrea
la ahuyenta
y me persigue
y me acompaña
y me ofrece
su mansedumbre tibia
para la desnudez
de mis pies.